Venezuela se aisla con salida de la CAN


El 22 de abril pasado, venció el plazo de cinco años que estableció la Comunidad Andina para que Venezuela adaptará su normativa nacional, para evitar el impacto que significaría la finalización de la vigencia de las normas comunitarias andinas.
Los países andinos a través de la Secretaría General de la CAN, propusieron a Venezuela un régimen de transición, que permitiría al país una progresiva adaptación a la salida del grupo. Pero el Gobierno Revolucionario no continuó las negociaciones para este régimen transicional, a la espera de una triunfal entrada en MERCOSUR. Pero nada sucedió.
Venezuela abandonó la Comunidad Andina, el Grupo de los Tres con México y Colombia en el año 2006 y nunca fue admitida en MERCOSUR. El ALBA nunca ha dejado de ser una experiencia asistencialista basada en el uso del petróleo como elemento cohesionador. En la práctica, Venezuela se aísla en su propio continente.

Que pierde Venezuela con la salida de la CAN.

La CAN es un proceso de integración que nace con la iniciativa colombo venezolana a finales de los años sesenta, que permitía el establecimiento de un espacio económico ampliado, para los países de menor desarrollo relativo, en comparación con la agenda que dictaban para la época de las políticas de sustitución de importaciones de México, Argentina y Brasil.
En un principio cinco países: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile se lanzaron a la construcción de esta integración andina posible. La oposición de algunos políticos y muchos empresarios retrasaron la entrada de Venezuela en el grupo hasta 1974. El General Pinochet en 1976 retiró a su país, por no comulgar con los ideales de integración que pregona el grupo.
La CAN es un sistema de integración con un alto nivel de institucionalidad, similar en muchos casos a la Unión Europea. No es una zona de libre comercio, sino una forma de integrarse a la globalización de forma ordenada, cuidando la producción nacional y su proceso productivo. Esta particularidad de la CAN fue reconocida por la Organización Mundial del Comercio, cuando permitió a los países en vías de desarrollo establecer ciertas medidas proteccionistas, siempre que hubiesen sido firmadas antes de la entrada en vigencia del Acuerdo de Marrakech en 1994.
En virtud de esta excepción la Comunidad Andina le garantiza a sus miembros un conjunto de políticas en beneficio de los productores y proveedores nacionales, como el caso de la producción agrícola, con la Franja Andina de Precios, la política de prestación de servicios en general, la política automotriz, la propiedad intelectual, las medidas anti dumping y anti monopolio, por solo nombrar algunas de ellas.
Con la salida de Venezuela, nuestro país pierde la protección legal para sus productores agrícolas; no tiene una normativa para otorgar permisos para el transporte aéreo; no tiene una normativa para la protección de su propiedad intelectual; no posee una normativa para el tratamiento de sus capitales extranjeros, por nombrar solo algunos de los casos.
Pero aún más. Los venezolanos con la denuncia del acuerdo de la CAN perdieron el único tribunal en la región en que podían acudir para solicitar el cumplimiento de los compromisos comerciales de sus socios andinos. Todo eso se perdió con la salida de la CAN. Incluso, el arancel de importaciones que cobra el SENIAT en todas las aduanas del país, es el arancel común andino, que nuestro país no ha podido adaptar para las exigencias de la economía actual del país.

En donde estamos:

Los venezolanos y su gobierno están frente a una clara encrucijada: la vigencia precaria de ciertas normas y el aislamiento comercial internacional. En el primer caso, con la ausencia de las normas andinas, que son tratados internacionales que perdieron su vigencia al abandonar el país este acuerdo, las viejas normas nacionales recobran su total vigencia, como el caso de la Ley de Propiedad Industrial de 1955. En el segundo caso, no existe piso jurídico para ninguno de las acciones que implican el derecho internacional económico con los socios andinos, como es el caso de las autorizaciones para la operación de las aeronaves venezolanas o andinas que vuelan en el espacio aéreo andino.
El momento es de una gran incertidumbre para el Gobierno en sus niveles burocráticos medios y operativos y de un caos general para los particulares que tienen por objetivo vender o comprar productos con sus antiguos socios andinos.

¿Cuál es el futuro?:

El Gobierno del Presidente Chávez apostó todo a la entrada en MERCOSUR y perdió. En este momento, los burócratas chavistas desarrollan un plan alterno: lograr una extensión de la vigencia de los privilegios andinos, que ya lograron con Colombia y Perú, mientras obtienen la negociación de un nuevo acuerdo comercial.
Sin embargo, los socios andinos se resisten a suscribir un acuerdo que se aleja conceptualmente de las bases que defienden la CAN, es decir, la cooperación entre el Gobierno y los particulares. El Acuerdo que propone el Gobierno Bolivariano se basa en un modelo de estado a estado, mas similar al antiguo COMECON de la Unión Soviética que a la economía del Siglo XXI, tal y como lo demuestra alguno de los acuerdos firmados entre los Presidente Chávez y Santos en Cartagena en Abril pasado, como es el Acuerdo para Compra de Insumos en materia de Salud.
Al final, Venezuela aísla a su sector productivo y privilegia los socios con los cuales pueda imponer su agenda comercial. Colombia como una excepción lucha en un régimen de transición. En la práctica, la salida de la CAN permite al Gobierno el afianzamiento de su proyecto político y el control de un aparato productivo.

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