American dividida

A partir de mañana sábado, comienza la sexta cumbre de las Américas, como máxima reunión de los países que conforman la OEA. La agenda ha sido discutida por meses y los mecanismos de implementación de las decisiones en las cinco cumbres pasadas tratan de poner en vigor las sugerencias; con el apoyo de la OEA, la OPS, el IICA, el BID, la CEPAL, la CAF, el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo del Caribe, la OIM, la OIT y el PNUD.

Podríamos dedicar toda la columna para destacar los aspectos técnicos, legales y políticos de la cumbre y nunca llegar al punto clave de la reunión: el continente está dividido, quizás como nunca en toda la historia de los doscientos años de independencia.

Los 4 grandes esquemas de integración del continente CAN, Mercosur, Sistema Centro Americano y el Caricom están estancados. El fracaso del ALCA rompió los consensos económicos y Estados Unidos comenzó a firmar tratados regionales y el proyecto conjunto se debilitó. Los consensos políticos solo tienen un denominador común, la OEA no cumple su función, así como tampoco su sistema de de protección de Derechos Humanos.

Por otro lado, el liderazgo buscado por Brasil desde décadas comienza a florecer, de afuera hacia dentro. El formar parte del nuevo grupo de los BRIC´S (Brasil, Rusia, India y China) le ha dado una proyección global, ahora es un jugador mundial. Tanto, que se permite reunirse con los Estados Unidos antes de la cumbre continental, dejando claro con quien debe ser el dialogo privilegiado.

Mientras tanto, Colombia hace malabares para que la cumbre no fracase, logrando minimizar los daños del boicot de los países del ALBA por la no asistencia de Cuba. Sin embargo, la agenda alternativa que los países que conforman este grupo no representa o aporta a la discusión. Los países centro americanos tratan de construir un frente en el tema de drogas. El resto del continente asiste a la cumbre, con una mezcla de escepticismo político y emoción turística de conocer Cartagena y quizás oír a Shakira sin tener que pagar y hacer cola en un concierto.

¿Serán más efectivas las Cumbres de las Américas que las Cumbres Ibero-Americanas? En las segundas asiste Cuba, en las primeras no. ¿Puede Europa ofrecer algo más que los Estados Unidos?, ¿Puede abrirse un dialogo común?, ¿Podrán re-construirse los consensos que necesita la región y tratar de detener los ataques a la OEA y en especial a sus sistema de protección de Derechos Humanos?

La cumbre de Cartagena ya es un hecho; en palabras de la Canciller de Colombia, la suerte está echada. Que opciones existen luego de la Cumbre. Restituir un dialogo completo y construir un proyecto continental, está fuera de la agenda. Sin embargo, la Cumbre sería una oportunidad para que las sociedades civiles pudieran evaluar las confrontaciones en el continente y presionar para construir un proyecto común. No pasará en la próxima cumbre, pero quizás comience el proceso de reconstrucción continental.

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