La integración desnuda

Hans Christian Andersen, el escritor danés del siglo XIX, inmortalizó una lección de ciencia política cuando escribió el famoso cuento infantil, “El Traje nuevo del emperador”, con la conocida anécdota del niño que rompe el aislamiento del monarca para decirle, “va desnudo.”

Una frase honestamente infantil, la pronunció el Presidente del Uruguay José Mujica, en una entrevista publicada por la Folha de Sau Paulo el fin de semana pasado, cuando dijo: “el MERCOSUR está estancado”. El silencio en el resto de los jefes de estado ha sido grande, porque el tamaño de lo que dejo al descubierto el exguerrillero uruguayo es grande, la integración se detuvo y retrocede en el continente.

La integración en América Latina en el siglo XX, después de la larga noche de la década perdida de los años 80, se relanzó sobre el fortalecimiento de los dos ejes, el Andino con la CAN y el sureño con el MERCOSUR. La segunda fase paso por articular las dos iniciativas y luego unirse todas dentro de la llamada Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que junto con el Presidente Clinton los jefes de estados del continente lanzaron en 1994 en Miami. Este foro permitió construir la convergencia de los acuerdos de comercio en todo el continente.

El ALCA, para los que participaron en sus discusiones, representó uno de los mejores procesos negociadores de la historia del continente, con grupos de trabajo, democráticos, equilibrados donde los 34 países del continente tenían una voz. Sin embargo, a partir del comienzo del nuevo milenio, un grupo de intereses opuestos se unieron. El Brasil, que quería imponer su visión geopolítica; Europa que no quería un mercado continental unido y la izquierda borbónica emergente, lograron hundir el barco de la integración en la V Cumbre del ALCA en Mar del Plata; a partir de allí todo ha sido desintegración.

Venezuela abandonó la CAN y el Grupo de los 3; MERCOSUR no aceptó a Venezuela. Los Estados Unidos se cansaron de esperar un acuerdo continental e impusieron un tratado de libre comercio a Centro América y República Dominicana, que sin el apoyo del resto de los socios latinoamericanos, poco podía influir en los Estados Unidos.

Y aquí estamos entrando en la segunda década del milenio, sin visión estrategia de la integración, perdidos entre siglas que a nadie dicen nada ALBA, UNASUR o CELAC por solo nombrar algunas. Mientras tanto, los países del continente disfrutan de una relativa bonanza económica, producto del aislamiento y la exportación de materias primas que finalizará en cuanto se cierre el ciclo económico. Luego el ciclo político finalizará y podremos ver el tiempo perdido.

El Presidente Uruguayo tiene razón, MERCOSUR se estancó; pero con él todo el proceso en el continente que perdió la visión estratégica de un proyecto que abrazaba a todos los países de forma democrática. Los responsables se retiraran y tendremos que empezar la historia, de nuevo. Como siempre en Latinoamérica.

Comentarios

Ronald Castro Fernández ha dicho que…
Recuerdo la coincidencia de mi visita a Montevideo con la de Chaves al Presidente Tabaré Vazquez como escala en una gira por los países del Cono Sur.
En esa oportunidad traía, si mi mente no me falla, la propuesta de co-invertir en PVSA y construir un poliducto que conectara Venezuela hasta Buenos Aires.
Sin bien se trató de un tema aislado (comercialmente hablando - entendiendo el universo de bienes y servicios que se pueden transar-), desde la óptica del MERCOSUR, podría significar el inicio de la paralización que el Presidente Mujica indica en el contexto sub-regional y un paso más de la reacción chavista para implantar sus singulares y poco albos planes hemisféricos...

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