Gadafi cae, lento pero cae


Toda ola, encuentra un dique. Toda ola de cambios políticos, encuentra un dique que la frena. Y en todos los casos, más temprano o más tarde, el dique cede bajo el ímpetu de las olas.

La ola de democratizaciones pacificas que vinieron luego de la caída del muro de Berlín a finales de los años ochenta del siglo XX, encontró en Rumania un dique con represión adelantada por los Ceauşescu. La locura de la dictadura comunista, terminó de forma violenta con sus cabecillas, en la parte de atrás de una de sus mansiones al resistirse a los cambios.

Veinte años después, la ola de democracia que sacude al mundo árabe al norte de África, encontró un dique: Muamar Al Gadafi. 42 años de dictadura, actos terroristas en diversas partes del mundo, incluidas voladuras de aviones civiles, ataques a sitios nocturnos en Europa, se suman ahora la masacre de su pueblo e impulso de una guerra civil sin sentido, ni razón.

La guerra de posiciones que se desarrolla en el territorio libio no tiene precedentes en el mundo desde el fin de la guerra fría. Un jefe de estado que ordena el bombardeo de su pueblo indefenso, es un criminal de lesa humanidad. La calificación de criminal internacional, ha sido la adoptada por toda la comunidad global, representada en el Consejo de Seguridad de la ONU, que votó de forma unánime aplicar un paquete de sanciones económicas y la remisión del caso al Fiscal de la Corte Penal Internacional para que investigue si la información de la prensa internacional es correcta, para que los culpables sean llevados ante la máxima Corte Penal del mundo. Además el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha suspendido a Libia de su participación en el organismo e hizo un llamado a finalizar la represión de las masas.

La condena mundial es generalizada y ha causado nerviosismo en todos los líderes, que hace sólo algunos meses se retrataban con el Coronel genocida, para garantizar el petróleo y los negocios que esa tierra prometía. Las repercusiones incluso han llegado hasta importantes universidades del Reino Unido, donde los hijos de Gadafi se graduaron y recibieron como regalo, sustanciosas donaciones del Gobierno Libio.

Sólo dos gobiernos en el mundo han apoyado al Coronel Gadafi durante estos últimos acontecimientos: Hugo Chávez en Caracas y Daniel Ortega en Managua. Fidel Castro en Cuba, apoya al Coronel a título personal y sin el respaldo oficial del Presidente de Cuba, su hermano Raúl Castro. . Ambos jefes de estado, Chávez y Ortega, intentaron derrocar a sus respectivos gobiernos y ahora están del otro lado. La posición de estos dos hombres, ha traído tensiones al interior de sus propios gobiernos y lo que es más importante, fracturas en la Alianza de Países Bolivarianos (ALBA), ya que no quieren verse asociados en el más reciente crimen internacional.

Sin embargo, a nadie parece importarle en el mundo entero el apoyo de estos dos gobiernos. Gadafi está sentenciado y las banderas de una nueva república ya ondean en la tierra libia.

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