Arabes y Europeos: ¿Tienen algo que discutir?


La agenda de la democracia en el mundo árabe o musulmán es el tema de conversación de todos hoy por hoy. Desde las capitales de los países más desarrollados que aspiran elecciones limpias y representativas en pocos días, hasta las calles de caracas que quieren seguir el ejemplo de Túnez o Egipto. Pero, como siempre en la vida, las cosas son mucho más complejas.

Los gobiernos árabes o de inspiración islámica, tienen un profundo y complejo debate que responder: ¿Qué hacer con la religión? De un lado de la discusión está Irán, que en 1979 derrocó a una monarquía para instalar un gobierno teocrático, es decir, que los valores primordiales son los relacionados con la religión. En otras palabras, el Gobierno de Irán se parece más al Estado Vaticano que al Estado Venezolano, aunque Ahmadinejad sea más amigo de Chávez que del Papa. Del otro lado de la discusión, están las democracias islámicas que tienen por objetivo separar la religión para construir un estado seglar. El mejor ejemplo, Turquía.

Este debate es de gran transcendencia para el mundo, ya que los valores de la democracia están relacionados con la participación del pueblo en las decisiones, no de las interpretaciones que los hombres hacemos de los designios de los dioses.

Sin embargo, en este momento tan crucial para el futuro de este debate y de los pueblos árabes, Europa parece no entender el tema. El Primer Ministro británico David Cameron, comentó en la Conferencia Europea de Seguridad en Múnich el día sábado 5 pasado, la necesidad de fortalecer los valores nacionales o locales ingleses, en alusión a la proliferación del radicalismo islámico entre los jóvenes ingleses de esa religión. En esta misma línea está la Primer Ministro Alemana Angela Merkel, cuando declaró en octubre pasado, que “el multiculturalismo en Alemania había fracasado”. Pero estos dos líderes europeos no son ni los primeros, ni los únicos en comentar la situación. La Unión Europea ha rechazado por décadas el ingreso de Turquía a la Unión Europea, alegando siempre diversas razones, no siempre muy claras.

En este cuadro, parecen moverse a los extremos los Estados Unidos e Israel para buscar una solución a largo plazo para las democracias árabes e islámicas. Pero Europa parece estar fuera de juego o simplemente no entiende su papel fundamental en toda esta crisis, que nada tiene que ver con protestas en una u otra capital del sur, si no con la necesidad de darle contexto a lo que una época se llamo choque de civilizaciones, luego dialogo de civilizaciones y ahora simplemente podemos referirnos a la gobernabilidad global. Europa está más preocupada de la economía y de Berlusconi que de su rol en la comunidad internacional.

Si el mundo no construye opciones democráticas que puedan reconocer los aspectos locales de cada sociedad, pero sin sacrificar los valores fundamentales de igualdad, solidaridad y respeto a los derechos humanos, estaremos comprometiendo seriamente la convivencia global.

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