La Ley en contra de la Cooperación Internacional


La diplomacia comenzó su proceso de democratización y transparencia con el nacimiento de las organizaciones internacionales. (OO.II) En el siglo XX, primero con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Sociedad de las Naciones al finalizar la Primera Guerra Mundial. La Segunda Guerra Mundial fue el impulso para el nacimiento de un sistema global como la ONU, donde el monopolio de la actuación de los estados se rompió de forma definitiva y con él la idea de una soberanía absoluta. A partir de 1945 los estados nacionales debieron compartir la escena internacional con otros sujetos de derecho.

El desarrollo del paradigma de los derechos humanos, en particular en el seno de las OO.II. como la ONU, la OEA y su muy famosa Comisión Interamericana de Derechos Humanos, permitieron a los ciudadanos formas de organización que tenían por objeto influenciar la opinión pública, los gobiernos y las propias organizaciones internacionales en temas que no son prioridad para los gobiernos nacionales o que se oponen a sus propias agendas.

De esta forma, aparecieron un conjunto de organizaciones no regidas por gobiernos ni por organizaciones internacionales, que comenzaron a ocupar amplios espacios en los medios de comunicación y crear conciencia sobre temas claves de la agenda. A partir de allí, las organizaciones no gubernamentales (ONG) llegaron para quedarse. Las primeras cumbres de la ONU donde figuraron fue en la Cumbre de la Tierra en 1992; tres años después en Beijing, la Cumbre sobre los Derechos de las Mujeres fortaleció una voz general distinta, ajena y muchas veces contrapuestas a los gobiernos o las organizaciones gubernamentales. En la actualidad han enriquecido el debate para la Corte Penal o en temas ambientales como el Protocolo de Kioto o Minas Antipersonales.

Pero todo este esfuerzo de democratización internacional, de acercar el hecho mundial a la población local, encuentra ahora un gran freno con el llamado del Ejecutivo Nacional Venezolano. El Presidente pide aprobar una Ley, que ya tiene la primera discusión en el año 2006 en la Asamblea Nacional y que sencillamente acaba con la libertad de las ONG para actuar, porque requiere un registro constitutivo especial y un fondo donde depositar todos sus recursos. Este proyecto ya ha sido ampliamente rechazado por la comunidad de ONG en Venezuela y por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre muchas organizaciones internacionales, por ser contrario al desarrollo de los DD.HH. y la participación democrática de los ciudadanos en sociedad.

Aprobar esta ley, va en contra de la democratización de la sociedad, tanto domestica como internacional, que requiere de espacios libres ajenos a los gobiernos, para complementar la acción del estado, para criticar o sencillamente disfrutar de la libertad de hacer algo diferente.

Publicado en el diario "Tal Cual" de Caracas, el día de hoy.

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