Democracia: el último consenso


La Cumbre de Países Iberoamericana que se reunió en Mar del Plata, Argentina, la semana pasada aprobó una Declaración Especial sobre “la Defensa de la Democracia y el Orden Constitucional en Iberoamérica”. Hace dos semanas, la Unión de Naciones Suramericanas aprobó en Georgetown, Guyana, el “Protocolo Adicional al Tratado Constitutivo de UNASUR sobre Compromiso con la Democracia”

En menos de un mes, dos de las organizaciones políticas regionales reaccionan frente a los hechos recientes de amenazas a la democracia en el continente americano. De esta manera, se unieron a los dos grandes sistemas de integración de la región que tienen desde hace tiempo previstas estas situaciones. Mercosur, desde 1998 aprobó el “Protocolo de Ushuaia sobre Compromiso Democrático” y la Comunidad Andina tiene desde el año 2000, un “Protocolo adicional al Acuerdo de Cartagena compromiso de la Comunidad Andina por la Democracia”.

Estas Declaraciones representan el compromiso de los países del continente Americano y de las organizaciones que integran para cumplir sus grandes fines como son la integración, la cooperación y el dialogo político, en la democracia como un valor fundamental del gobierno de cada uno de esos países y en sus relaciones regionales.

Sin embargo, estas declaraciones políticas no pueden analizarse ni desarrollarse en el marco del derecho internacional sin tomar en cuenta el documento fundamental en la materia aprobado por la OEA como es la “Carta Interamericana Democrática”.

Todos los documentos que enumeramos anteriormente, con excepción de la Carta Interamericana, se refieren siempre a la ruptura del orden constitucional. Esta frase deja solo un espacio para la interpretación de la democracia como un ejercicio formal de sucesión de gobiernos y elecciones. Definición que parece agradar más a las cumbres de presidentes, que en ocasiones parecen más clubes de jefes de estado, que genuinos reflejos de los pueblos que representan.

La Carta Interamericana, aprobada luego de un largo debate entre gobiernos y actores no gubernamentales, es el único tratado que incluye en su articulado que es una Democracia y describe sus elementos esenciales y fundamentales. Igualmente destaca que una democracia es un régimen de partidos políticos y con participación ciudadana genuina.

La próxima crisis de la democracia en la región, bien sea un golpe de estado, el fraude en las elecciones o algún otro desconocimiento de las bases de la voluntad popular, encontrará un régimen archipélagico donde se enfrentarán visiones contrapuestas de la realidad internacional.

Frente al anunciado fraude en Haití, las situaciones en Ecuador o Honduras, la mejor forma de proteger a las democracias reside en el conocimiento y participación de la sociedad civil en los instrumentos de protección internacional, que puedan activarse en el momento oportuno.

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