La luz se puede traer de Brasil o Colombia


El fantasma del racionamiento de la energía eléctrica finalmente llegó a Caracas. Las causas naturales o administrativas que afectan a empresas, comercios, familias venezolanas y que deteriora la calidad de vida de los venezolanos, requiere una acción del estado y la política internacional tiene un papel clave.

Durante los años noventa, el Estado Venezolano realizó un despliegue diplomático para lograr la interconexión eléctrica con los dos vecinos con capacidad para generar o comprar nuestro fluido eléctrico: Brasil y Colombia.

En el caso colombiano se establecieron 5 puntos de interconexión: Planta Táchira-Río Zulia, Guasdualito-Arauca, Puerto Rosa-Maicao El Corozo-San Mateo y Cuatricentenario-Cuestecitas. En el caso del Brasil, se estableció un punto de interconexión, Santa Elena-Boa Vista puesto en funcionamiento por el Presidente Chávez y el Presidente Cardozo en 1999.

Estas interconexiones ayudaron en un tiempo a Colombia a reducir el impacto de las restricciones de consumo de energía eléctrica y en el caso del Brasil, fueron negociados con una visión estratégica en el plan de expansión del aprovechamiento de la cuenca del río Caroní y favorecieron a una región relativamente aislada.

Desde un punto de vista técnico, las interconexiones brasilera y colombiana tienen una capacidad de transmisión muy superior a la necesidad de la demanda que necesita Venezuela; que según los técnicos de CVG se requiere para evitar el colapso del sistema nacional. De esta forma es técnicamente viable que en un muy corto plazo, la energía que necesitamos se traiga de los países vecinos.

Las exportaciones de energía eléctrica son un hecho común en el comercio internacional. Canadá, por ejemplo, exporta un porcentaje muy alto de la energía que produce y es en la actualidad el 5 productor mundial, con un 4% del total mundial. El principal beneficiario de esta producción es la ciudad de Nueva York, destino de las exportaciones de energía canadiense.

El conocido lema, “los países no tienen amigos o enemigos, sino intereses”, es pertinente al analizar el problema del racionamiento de energía eléctrica en Venezuela. Un esfuerzo de negociación con los vecinos colombianos o brasileros, a través de la ampliación de los contratos para que se esas interconexiones permitieran la venta de electricidad a las ciudades venezolanas, disminuiría el grave problema que enfrenta nuestro país.

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