La politica internacional del Gobierno Bolivariano en el año 2010


El fin de año es propicio para la evaluación y la prospección, especialmente relevante en la política exterior del Gobierno del Presidente Chávez. El año 2009 representó una ruptura importante en la década que el Gobierno Bolivariano ejerce la política exterior venezolana. Este año el Gobierno puso en marcha medidas audaces, quiebres de gran importancia. Cuatro hechos conforman este panorama: 1. La ruptura de relaciones diplomáticas con Israel, 2. El juego geopolítico por Honduras; 3. El gesto de paz con el Presidente Obama, y por último, 4. la congelación definitiva de las relaciones con Colombia. Al mismo tiempo, el Gobierno mantuvo la diversificación de la política internacional al insistir en las alianzas políticas y comerciales con China, Rusia y el complejo Irán. Analicemos brevemente estos hechos. La ruptura de relaciones con Israel representó un quiebre insólito en nuestra política exterior, al romper de manera definitiva el equilibrio y arrojando nuestra gestión exterior a un panarabismo, que impacta en el resto de la acción, en particular en la OPEP. El despliegue por intentar reponer en la presidencia de Honduras a Manuel Zelaya, hipotecó la acción política continental y activó un juego geopolítico que movilizó a los países del ALBA, entregando todo sin conseguir nada a cambio. El desgate político para el Gobierno, a la vista de las pasadas elecciones hondureñas, dejó a todos exhaustos y vapuleados, incluidos países referentes en el continente, como Brasil. El saludo del Presidente Chávez a Barack Obama fue arriesgado, un gesto simbólico que aspiraba una respuesta a cambio. Nada pasó, debilitó el discurso antinorteamericano y requirió un rápido ajuste, con la reciente frase en Copenhagen: “Aquí todavía huele a azufre”. Por último, la definitiva congelación de las relaciones con Colombia y el estado de alerta militar selló el fin de las discusiones de la compleja agenda bilateral, sin denunciar los esquemas vigentes. Sin embargo, todas las secuelas impactan la frontera común, las cuencas hidrográficas y en especial el Estado Táchira. Las políticas de diversificación del Gobierno Bolivariano continúan. Rusia se convierte en el proveedor de armamento privilegiado y un aliado circunstancial que parece pedir un pago, no sólo en efectivo. El reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur, Abjacia y el ofrecimiento de una base para operaciones de la Fuerza Aérea Rusa, ponen a Venezuela en observación. China fortalece sus alianzas, pero en el pragmatismo chino el discurso anticapitalista no afecta los negocios. El eje Caracas-Teherán genera consecuencias. El retroceso de la política exterior bolivariana, que venía en ascenso, comienza a perder empuje y a mostrar sus debilidades. Episodios de pitas y abucheos en diversas ciudades y foros obligan a la búsqueda de nuevos espacios. En la justicia internacional, por primera vez se desconocen las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la prohibición de las visitas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos; aunado a las nuevas demandas, en particular de Colombia, ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) forman un preocupante panorama. Por primera vez también, se aplican sanciones a funcionarios venezolanos como consecuencia de violar el Derecho Internacional. Las relaciones diplomáticas con los países que no forman parte del eje privilegiado de Caracas se ignoran. Honduras se retira del ALBA y el voto favorable del Brasil para el ingreso al Mercosur, tiene un sabor amargo. Los resultados aparecen poco a poco y la gestión de una política exterior representativa y democrática cada día se desvanecen. El año 2010 será difícil de vivir, pero fecundo para el análisis. Aún así, feliz año para todos.

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