El fracaso de la integración economica venezolana


El Senado de Brasil pospuso nuevamente la votación sobre el ingreso de Venezuela a MERCOSUR. Pero en realidad, esta decisión termina de ser irrelevante frente al descalabro que comienza a verificarse, de forma definitiva e irremisible el primero de enero del año 2010.

Cuando Venezuela firmó el Protocolo de Adhesión el 4 de julio del año 2006, se estableció una apertura “progresiva y asimétrica”. El 1 de enero del 2010 Brasil y Argentina abrían sus mercados para un alto porcentaje de los productos venezolanos, con un conjunto de excepciones agrícolas e industriales que en el Protocolo se denominaban “productos sensibles”, se abrirían en el año 2014. Luego Venezuela le abriría sus mercados a todos los socios en el año 2012. Solo permanecerían cerrados Uruguay y Paraguay hasta el 2013 a nuestros productos.

Estas verdades irrefutables dejan al descubierto el fracaso de la política económica internacional del Gobierno. No fueron capaces de medir el impacto de la salida de la Comunidad Andina CAN y se lanzaron sin negociar el ingreso a MERCOSUR.

El margen de maniobra para nuevas políticas ahora son mucho menores que hace unos meses. Aunque en la sede de la Secretaría General de la CAN, el asta de bandera de Venezuela aún permanezca en pie y ondee el pabellón de la organización, las posibilidades de volver son muy remotas. El conflicto económico con Colombia y la tensión con Perú, harían muy difícil retrotraer los efectos de la denuncia.

La segunda opción sería renegociar los plazos establecidos en el año 2006. La pregunta sería, ¿Si el Gobierno se reunió con los productores y se preparó para el reto que se venía encima?; ¿Es posible reducir los plazos y abrir el mercado venezolano sin compensación?, ¿Cómo se pagaran los productos adquiridos dentro de este control de cambio? Parece que estas preguntas no tienen respuestas y tampoco parece oportuno dedicarle mucho tiempo. La aprobación del ingreso de Venezuela al MERCOSUR por parte del Poder Legislativo del Paraguay no está en agenda aún. Y mientras este país no apruebe el ingreso venezolano, seguiremos fuera de los esquemas de integración económica.

Este aislamiento de la integración hace nulo los planteamientos de la Constitución, ya que el ALBA se define como un tratado de libre comercio de los pueblos y no se adapta al modelo constitucional aprobado en 1999; UNASUR es un órgano eminentemente político y los demás acuerdos son muy parciales para representar un sistema global comercial.

Por eso, podemos concluir sin problemas que estar fuera de los acuerdos que integran económicamente al continente, representa una violación de la Constitución Vigente.

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