El ALBA y Honduras


La cumbre del ALBA que se realizó en Cochabamba este viernes, inició una nueva ofensiva a favor del Presidente Zelaya.

Dentro de un ambiente de cierta reiteración, los países miembros del ALBA vuelven a aprobar una moneda de cuenta, como la que ya existe entre los países miembros de la Comunidad Andina y reiteran las declaraciones políticas en la línea tradicional del grupo. Pero apostar al retorno sin condiciones del Presidente Zelaya le imprimió una sensación particular al encuentro.

En la Declaración, los Presidentes del ALBA decidieron no reconocer ningún proceso electoral, ni sus resultados en Honduras ; no permitir el ingreso o permanencia en los países Alba de los integrantes y funcionarios del gobierno hondureño y solicitar de manera urgente a la Secretaría de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que nombre una comisión especial de cancilleres para viajar a Honduras y exigir el respeto a la inviolabilidad de la Misión Diplomática de Brasil, en cuya embajada se encuentra el Presidente Zelaya.

Pero al mismo tiempo, la soledad de la embajada de Brasil en Tegucigalpa parece empujar al Presidente depuesto a llegar a un acuerdo del Pacto de San José, propuesto por el Presidente Oscar Arias. El Presidente depuesto ya aceptó puntos clave como no convocar una asamblea constituyente y aceptar la amnistía para muchos de los participantes en el proceso que condujo a la crisis política. El dialogo terminó el viernes con el anuncio de un nuevo plazo, hasta el lunes, para que se acepten los términos del acuerdo.

De esta forma, la arremetida de los países del ALBA, al retirar el apoyo a una solución negociada y el intento de sacar el tema del dialogo regional a un debate global, pareciera ser parte de una estrategia que evitaría un arreglo negociado y prepararía el terreno para la batalla que se comenzaría con las elecciones en noviembre próximo.

Una solución negociada en Honduras no ayuda a los países del ALBA. El Presidente Zelaya no tiene una representación ganadora en las próximas elecciones y la negativa de la convocatoria a la Asamblea Constituyente cerraría la participación del país centroamericano en el ALBA.

La solución de la crisis hondureña no ha contado con un apoyo sincero de la comunidad internacional; el papel de la OEA ha sido gris y no ha sido un factor en la solución. Una muestra de la ausencia del apoyo lo podemos encontrar en la imposibilidad de construir un grupo de apoyo o amigos para la mediación del Presidente de Costa Rica.

Los intereses de los diversos grupos políticos han privado sobre la paz y la concordia del pueblo hondureño y de esta forma, no llegará la paz duradera.


Publicado en el diario el Nuevo Pais, Caracas.

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