Venezuela reconoce territorios separatistas


La autodeterminación de los pueblos parece un recurso discursivo que no pasa de moda. La semana pasada, el ayuntamiento de un poblado en Cataluña, realizó un referéndum sobre la creación de un estado catalán autónomo, separado de España pero integrado a la Unión Europea. Igualmente, el Gobierno Venezolano reconoció a las nuevas repúblicas de Osetia del Sur y Abjasia; con esta acción se une a Rusia y Nicaragua en ser los únicos países que reconocen la existencia de estos nuevos estados. Para el resto de la comunidad internacional, el territorio de estos estados pertenece en su totalidad a la República de Georgia. El principio de autodeterminación nace después de la Segunda Guerra Mundial, para afianzar y facilitar el proceso de descolonización en Asia y África. Pero, una vez terminado el retiro de las potencias coloniales el tema se volvió una espada de Damocles sobre la unidad territorial de muchos miembros de la comunidad internacional, aunque en cada región del mundo tenga diversas expresiones. En Europa el tema se presenta en regiones con vocación autonómica como el caso de Cataluña y el país vasco en España; Flamencos y Valones en Bélgica; Norte y Sur en Italia por solo nombrar algunos. Esta situación, sin embargo, pareciera ser aupada y controlada al mismo tiempo por la Unión Europea. La historia del viejo continente comienza en el mundo feudal, que nace con la disolución del imperio romano, que luego en el siglo XIX encontrará una evolución con los estados nacionales y que encuentra nuevas interpretaciones con la unión supranacional. En América del Sur, la historia es diferente. La victoria de la Guerra de Independencia, permitió la instauración del modelo de estado nacional, que se consolidó en esta parte del mundo. El problema contemporáneo para nosotros viene de la interpretación de la autodeterminación para los pueblos indígenas, tal y como sucede en la Constitución Venezolana vigente. Así también, se han presentado escenarios de secesión entre ciudades con grandes recursos y las capitales tradicionales, como el caso de Santa Cruz en Bolivia. Para Venezuela, el tema siempre se manejó con mucha discreción. Ya en diversas ocasiones nuestro país no aceptó la anexión de diversos territorios: el Arauca colombiano o el Rupununi de la Zona en Reclamación con Guyana. Por eso, la acción del Presidente Chávez en reconocer territorios separatistas no deja de llenarnos de extrañeza y sorpresa.
Publicado en el diario El Nuevo Pais, Caracas.
PS. El mapa de la República de Georgia muestra claramente los territorios secesionados.

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