Venezuela: Una evaluación de la políitca en el 2008


Todo fin de año implica una evaluación del pasado para prepararse para el futuro. Eso es indiferente para las sociedades o las personas. Sin embargo, el rigor en el análisis impone una decisión metodológica, evaluar en relación con algo.
Venezuela, desde el punto de vista de imagen internacional, tiene un mayor centimetraje; de Chávez y del país se habla mucho, se publica mucho y se informa poco. La política exterior que cierra el año ha estado marcada por tendencias aislacionistas, que cada vez se ven con mayor claridad. La expulsión del Embajador de los EE. UU., el pospuesto ingreso Mercosur y la progresiva pérdida de representatividad del ALBA en el concierto continental parecen confirmarlo.
Desde el punto de vista de la integración económica, que abre espacios para la creación de unidades económicas ampliadas, el país está cada vez más solo.
El cambio de mando en el gobierno de los EE.UU. de la mano de Obama, pero bajo la influencia de los Clinton en el Departamento de Estado, no presenta cambios sorprendentes en el futuro próximo. Las pasadas elecciones regionales y el Referéndum Constitucional del 2007 han sido apreciados en el exterior como una muestra del normal deterioro del Gobierno de Chávez, después de 10 años en el poder; de allí que embarcarse de manera ilógica en una reforma constitucional que le permita la reelección indefinida, presenta a un gobierno cada vez más mustio en el concierto mundial.
El expediente en materia de derechos humanos se va complicando cada día más: el número creciente de asilados, la persecución a las ONG, los asesinatos de dirigentes sindicales, las muertes a manos de la violencia y las solicitudes permanentes de la Comisión Interamericana para visitar a Venezuela, que han sido negadas de manera sistemática por el Gobierno, consolidan una imagen cada vez más difícil de aceptar.
La desaceleración de la económica mundial, hará disminuir la eficiencia de hasta ahora la mejor carta de trabajo de la política exterior: el petróleo.
Las decisiones tendrán la disyuntiva de desviar fondos petroleros para atender las necesidades internas en busca de posiciones geopolíticas.
Por último, los apoyos geoestratégicos de China y Rusia, tendrán que probar su capacidad para sostener los esfuerzos de supervisión que la Comunidad Internacional exigirá de Venezuela y que cada vez más harán sentir su presión sobre las finanzas y la economía del país.
El año que viene será duro, sin duda. Pero así es la vida. Feliz Año.
Publicado en el diario "El Nuevo País". Caracas, 28 de diciembre de 2008

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