El Congo, odios que vienen de Rwanda


Las cumbres de presidentes transmitidas por TV y hasta el lanzamiento de un satélite al espacio, crean una percepción de lejanía para los asuntos internacionales. Todo pasa lejos, muy lejos y además tenemos tantos problemas en nuestro país, que todo parece como en una película. Pero la verdad es que esa distancia y esa lejanía no pueden confundirnos respecto a lo que significa el sufrimiento de la gente, personas comunes y corrientes, en especial del pueblo de Rwanda.

En la década de los noventa, se cometió el peor genocidio contra un pueblo, desde la operación nazi contra los judíos en la Segunda Guerra Mundial. A partir de 1994, hutus persiguieron a tutsis y hutus moderados; ochocientas mil (800.000) personas murieron, un incontable número de mujeres fueron capturadas y violadas; un millón de refugiados escaparon hacia países vecinos, como Zaire y Congo.

Este crimen internacional obligó a la creación por parte de la ONU de un Tribunal Penal Especial, que hasta la fecha ha condenado a 700 personas a diversas penas por el delito de genocidio, entre ellos el Primer Ministro, miembros de gabinete, alcaldes y los directores de Radio y TV que empujaron al odio.

Pero para este país, parece que los problemas no terminan. Esta semana, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) calificó la situación en la frontera entre Congo y Rwanda como catastrófica. El conflicto en esta etapa esta liderado por el General Tutsi Laurent Nkunda, quien penetra en el territorio congoles para atacar a las fuerzas de ese país, con la excusa de proteger a los tutsis que escaparon del genocidio y que hoy sufren nuevas persecuciones por parte de grupos armados hutus, en secuelas del genocidio de hace una década. Las fuerzas congoleñas se mezclan en el conflicto defendiendo la soberanía de su país y culpando a los refugiados tutsis de los problemas causados.

La ONU a través de los “cascos azules”, en su mayor despliegue en el mundo, intenta con 17.000 hombres poner fin a un nuevo conflicto, sin mucho éxito.

La Unión Europea y los países africanos buscan salidas a la crisis y es por ello que este fin de semana los cancilleres de Francia y el Reino Unido, viajan entre el Congo y Rwanda, construyendo un consenso para mantener el cese al fuego firmado a comienzos de año.

Pero la situación sigue. Diez años de violencia y muerte casi sin parar. Solo nos queda recordar una cosa: el genocidio se ejecutó instigado por el Gobierno de Rwanda, un hermano contra otro. Diez años han transcurrido, los culpables han sido sentenciados y encarcelados, pero las semillas del odio y la violencia aún generan frutos.


Publicado en el diario El Nuevo Pais. Caracas

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