La campaña antibush de Chávez perjudica a todos los venezolanos


La ilustración que acompaña la columna esta semana apareció en el Washington Post. Pertenece al grupo de apoyo para la utilización del gas natural: “Pida gas natural ahora. El único combustible que puede reducir nuestro adicción al petróleo importado ahora”, dice el primer anuncio. En el segundo, se puede leer: “Pida gas natural ahora. Por nuestra economía, por nuestra seguridad nacional, por la calidad del aire y por los bolsillos de cada uno de los ciudadanos americanos.”

Estos mensajes tienen como ilustración tres barriles de petróleo que simbolizan la dependencia externa de combustible que tiene la sociedad estadounidense y que ha sido uno de los temas principales de esta campaña electoral junto con la “guerra contra el terrorismo”. Los tres barriles tienen cada uno una bandera, la primera claramente la de Venezuela, las otras a medio ver: Irán y Arabia Saudita. Este aviso puede ser tomado como una muestra del cambio en la percepción que sobre Venezuela, y en especial de la administración del Presidente Hugo Chávez, tienen muchos sectores de la sociedad de los Estados Unidos.

De manera sistemática durante todo el mandato de George Bush, el presidente Hugo Chávez se ha referido a él y a sus principales agentes con una larga lista de calificativos, la mayoría de ellos pronunciados en ocasiones y lugares que van desde el podio de oradores de la Asamblea General de la ONU hasta la visita a Venezuela de cualquiera de los aliados directos de la Revolución Bolivariana o simplemente, domingo a domingo, en su programa Aló Presidente.

Esta permanente campaña del presidente Chávez le ha granjeado simpatías en sectores de la izquierda europea y el tercer mundo; así como no pocas sonrisas en algunos sectores liberales de Estados Unidos. Sin embargo, en la calle de cualquier ciudad estadounidense, en los círculos académicos y gubernamentales sienten en Chávez a un opositor. Muchos no saben muy bien dónde queda Venezuela, pero tienen claro que allí manda un hombre que no es su amigo y que en ocasiones se encuentra cerca de ser su enemigo. Para cada estadounidense, un venezolano es una interrogante, amigo o enemigo. Aunque muchas veces el Presidente Chávez ratifique que el es amigo del pueblo norteamericano, la percepción de enemistad queda. Y en política exterior, es más importante la percepción que la realidad misma.

Foto: Afiche a pagina completa en el Washignton Post, 1/09/08

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