La Convención Repúblicana, una mirada venezolana


La Convención del Partido Republicano de los Estados Unidos en St. Paul, Estado de Minnesota que concluyó ayer, no puede compararse con la organizada por el Partido Demócrata la semana pasada. La logística no fue tan buena, no distribuyeron pancartas para cada orador, no contrataron a Steven Spielberg para que produjera un video y no mudaron el cierre del candidato para un estadio. En fin, desde el punto de vista del espectáculo televisivo para el gran público fue aburrida.


Ahora bien, desde el punto de vista político fue interesante, con sorpresas y elementos dignos de considerar. Veamos la sorpresa: la candidata a la Vicepresidencia Sara Palin. La Gobernadora de Alaska, considerada una de las mejores gobernadoras de ese Estado en los últimos 20 años, ha sido el “gallo tapao” de estas elecciones. Su intervención dejo helados a muchos espectadores, tanto que analistas políticos señalaban que sería la primera vez que se recordaría más el discurso del segundo que candidato a la Vicepresidencia que el Presidente.


Pasemos al análisis. La convención estaba prevista para cuatro días, pero no se cumplió de tal forma. El primer de día la agenda se redujo al mínimo por solidaridad con el huracán que se acercaba a Nueva Orleans. El segundo día, el Presidente Bush, alejándose del candidato, prefirió hablar breve y en video desde la Casa Blanca. El tercer día fue el plato fuerte: los precandidatos de los republicanos y la candidata a la Vicepresidencia. Entre los oradores hay que destacar dos personajes Mitt Romney y Ruddy Giuliani. El primero, Romney ex Gobernador de Massachusetts y el segundo en la lista para candidato a la vicepresidencia, se refirió al problema de la energía y dijo que los Estados Unidos no podían ser rehenes de tipos como Chávez o Ahmadinejad, haciendo énfasis en que había que hacer algo para eliminar esa dependencia externa. Luego, Guilini ex precandidato y ex alcalde de Nueva York, se preguntó quien era el candidato de elite, un Senador Obama que había estudiado en Harvard, luego había trabajado en grupos comunitarios y luego se metió en política o los candidatos de la formula republicana, egresados de la Academia Naval el primero y la segunda, salida de un pueblito de Alaska de menos de 10.000 habitantes pero con una larga experiencia de trabajo. Además mantuvo el tono del tema petrolero, refiriéndose directamente a la peligrosa dependencia de países como Venezuela, con todas sus nueve letras. Durante la Convención Demócrata no se hizo mención directa al tema de los países o sus lideres, simplemente se nombró la dependencia del petróleo extranjero.


El último día fue para el candidato. Primero su esposa, quien ya actúa como primera dama, en un video con la Madre Teresa de Calcuta o con la hija adoptada de los McCain, en un hospicio de Bangladesh. El discurso de McCain, flojo en lo político pero intenso en lo personal, se refirió a su tránsito de prisionero de guerra por cinco años de los vietnamitas a la política partidista.


La noche terminó con el tradicional papelillo y los globos de colores. Al final, algo quedo claro de esta convención, el papel de McCain como candidato es muy diferente al de Obama. McCain no tiene que unir al partido, no tiene que decirle al país quien es, no tiene que ofrecer confianza. Solo tiene una tarea para obtener la victoria: explicar que su gobierno no será una continuación del Gobierno de Bush.


Publicado en El Nuevo Pais de Caracas, Sabado 6 de Septiembre de 2008

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