Estados Unidos, Venezuela y el cine contemporaneo


“Quemar después de leer” (Burn after reading) es la última comedia de la intelectualidad de Hollywood. La dirección de los hermanos Cohen y la actuación de John Malkovich, Brad Pitt, George Clonney, entre otros; narra el nuevo tipo de situaciones a las que se enfrentan las agencia de seguridad de los EE.UU. y expone los nuevos enemigos del país. Sin pudor, nombran a Rusia o China, como nuevos socios y dejan claro quien puede ocupar ese lugar: “Venezuela”.

Esta percepción en la sociedad de los EE.UU. es el resultado en el cambio de política hacia ese país del Gobierno del Presidente Chávez, que se manejó inicialmente en tres puntos: 1. Atacar al Presidente Bush personalmente; 2. No perjudicar los intereses comerciales y financieros norteamericanos y 3. Reafirmar los sentimientos de hermandad entre los pueblos venezolanos y estadounidenses.

Pero en la actualidad los calificativos ya no solo abarcan al Presidente Bush, sino que se refieren directamente al “pueblo yanki”, como claramente lo ha mostrado la campaña del Senador McCain, en su nueva propaganda televisiva. Las donaciones de gasolina de CITGO a las comunidades pobres, ya no convencen a nadie. Los negocios ya no florecen, las nacionalizaciones con grandes ganancias como la Electricidad de Caracas y CANTV, dieron paso a los problemas con las compañías petroleras y el peligro inmediato es cerrar las muy lucrativas rutas aéreas entre Caracas y EE.UU. La construcción de una referencia internacional antinorteamericana tradicional durante todo el gobierno del Presidente Chávez, ha dado paso a nueva y radical, que se permite expulsar al representante Human Right Watch, una respetada ONG con un largo historial de luchas a favor de los derechos humanos, hasta incumplir la sagrada institución del asilo diplomático e insinuar la expulsión del Nuncio Apostólico.

Esta falta de equilibrio de la política exterior venezolana, se comienza a percibir en la comunidad internacional y dentro de la propia administración norteamericana. Tomemos el ejemplo del señalamiento de los funcionarios del Gobierno del Presidente Chávez y su prohibición de tener negocios con los EE.UU. Según recuerda el comunicado del Departamento del Tesoro, cualquier ciudadano o institución que tenga contactos, directos o indirectos con los funcionarios nombrados allí, tendrá que pagar multas de más de un millón de dólares y según la gravedad del contacto, hasta treinta años de cárcel. Este desequilibrio lo conoce la administración del Presidente Chávez y por eso el viaje ahora hasta la China, Bielorusia, así como Francia y Portugal. Sin embargo, el equilibrio en política como en física, requiere un punto de apoyo y una inmediatez, si no tiene estos elementos, este equilibrio será poco y lejano en efectos.

Publicado en el diario "El Nuevo Pais", Caracas, 21 de Septiembre 2008

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