Las acciones rusas anuncian el comienzo de una nueva guerra fría


El día de ayer, los miembros de la Embajada de la República de Georgia cerraron sus oficinas en Moscu, acatando las órdenes de su gobierno de romper relaciones diplomáticas con la Federación Rusa; sólo permanecerá abierto el consulado para ayudar a los nacionales de ese país. Un lacónico anuncio del Kremlin expresó a través de su portavoz Alexander Nesterenko: “eso no ayudará en las relaciones entre los dos países”.

Mientras el mundo aún cuenta las medallas de las Olimpíadas y mientras se desarrollas las elecciones en los Estados Unidos, rehacen evaluaciones y apuestas, la tensión en el Cáucaso rompe sus límites.

El Embajador Georgiano ante la ONU Irakli Alasania dijo ante el Consejo de Seguridad que eran “un país invadido, pero no derrotado”, mientras que el Secretario General Banki Mon, mostró su preocupación por la situación y alertó que sería más difícil resolverla después de las acciones rusas.

Los embajadores de los países representantes de la Unión Europea califican la situación de “alarmante”, tal como lo dijo Giulio Terzi Di Sant’Agata, en representación de Italia, mientras comienzan estudian las sanciones contra la Federación Rusa. El Grupo de los Siete, que reúne a los países mas industrializados, igualmente anuncia sanciones. Mientras, aquí Washington hay preocupación en los círculos académicos y oficiales, se habla ya del comienzo de una nueva guerra fría.

La acción de reconocer la independencia de Osetia y Abjasia, dos provincias separatistas de Georgia, ha sido el punto culminante de toda esta crisis.

Déjeme explicarle la situación dentro del contexto latinoamericano. Piense Ud. que en Bolivia, las provincias de Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando, con visiones políticas opuestas al gobierno central de ese país, reciben de los Estados Unidos el reconocimiento como estados independientes. El Gobierno Boliviano está en contra de las políticas de los Estados Unidos, como el Gobierno de Georgia lo esta de las políticas de Rusia. Tome en cuenta ahora la acción de los aliados regionales, la OEA y toda la prensa del continente.

Nada se puede comparar, no hay dos situaciones similares, pero en ocasiones es necesario ciertos ejercicios para comprender la gravedad de lo que ocurre lejos de nuestras fronteras, pero que tendrán un impacto en la política regional.

A partir del año que viene, una nueva administración ocupará la Casa Blanca y tendrá esos primeros dos años para actuar y distanciarse de los anteriores ocupantes. Esa política estará marcada con las acciones que Rusia desarrolla en una zonas tan importante desde el punto de vista geopolítico y geo-económico, así como la forma en que la comunidad internacional esta tratando el tema.

Será un tiempo de revisar las alianzas y prepararse para nuevas políticas, nuevos hombres y nuevos procedimientos.

Publicado en la columna Visión Externa. El Nuevo País. Caracas, 31 de Agosto 2008

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